Podcast
de la Sección CíclicaMente
25 de Abril de 2019
en #DosRombos, Programa de sexo en Radio Luna. Desde los
31 minutos.
En este capítulo de vamos a conocer la importancia
de hablar de menstruación y ciclo menstrual con nuestras hijas
y también con nuestros hijos. Deciros que es un tema tan necesario
y a la vez tan complejo que daría para muchos más minutos
de los que tenemos… Pero, que seguro que ya lo iremos ampliando
en otros programas, así que, por ahora, veremos algunas claves
para saber cuándo y cómo hablar de esta parte tan importante
en la educación sexual aportando, como siempre, esa mirada desde
la perspectiva de género.
Para ello, primero quería reflexionar sobre esta pregunta:
¿Hablamos habitualmente de ciclo menstrual con las personas
más pequeñas de la casa?
Así es, como ya habéis atisbado, NO es
frecuente que madres y padres conversen con sus hijas sobre este tema
y, cuando lo hacen, se convierte en algo incómodo, de lo que es
mejor no hablar mucho…
De esta forma, poco a poco, se transmite el mensaje de que es algo que
debemos esconder e invisibilizar.
He de decir que tampoco es algo que se haga con frecuencia entre las personas
adultas,… ¿porqué se iba a hacer entonces con las
más jóvenes?
Aunque la sociedad está cambiando, lo cierto es que aún
encontramos que son numerosas las actitudes patriarcales que refuerzan
esos mitos –que ya se mencionaron en otro programa-, y que hacen
que perdure el tabú de la menstruación.
Debemos partir de la idea de que es imposible no comunicar,
es decir, todos nuestros actos, incluidos los silencios, son formas de
comunicación. Así, evitar hablar de algo es también
un acto de comunicación, que lanza un mensaje muy peligroso para
la salud de las personas.
Durante la adolescencia, en muchos chicos, el hito que
señala la transición a la etapa fértil de su ciclo
vital es la primera eyaculación. Y en muchas chicas es la primera
menstruación, llamada menarquia.
Esto es un indicador del comienzo de la pubertad, donde se transita hacia
la etapa fértil de la vida adulta. Y, por lo tanto, NO es aquella
señal que nos indica que ya se es mujer - como nos dicta uno de
los mitos más frecuentes y de gran calado social, desgraciadamente
aún presente en nuestro imaginario colectivo -.
Me gustaría que nos pusiéramos en la piel
de esa chica que llega a esta etapa de la vida y que se encuentra con
este tipo de mensajes por parte de su familia:
• “Ten cuidado que ya eres mujer”
• “Ten cuidado con los chicos”
• “Tienes que estar limpia que la menstruación es sucia”
• “Ten cuidado que no se te note”
• Etc.
¿Cómo pensáis que se sentirá esta joven?
Lo primero que se me viene a la cabeza es que se sentirá estremecida,
por no comprender bien lo que le está pasando y no recibir una
información alentadora sobre este evento… Pero también
sentirá vergüenza, culpa y con MUCHO MIEDO. Y es por el simple
hecho de transitar por uno de los hitos más importantes de su vida:
la transición de niña a joven fértil. De una etapa
lineal a otra cíclica.
Quería aquí rescatar este hermoso pasaje
de la novela de Jose Luís Sampedro, “La vieja Sirena”,
que dice así: “Kilia sintió una humedad viscosa
entre las piernas. Se levantó la falda, ya dentro de la casa, y
vio un reguero rojizo en sus muslos. Sabía ya lo que era la sangre,
sabía que con ella se perdía la vida, y el miedo la paralizó.
Pero la Madre suspiró aliviada: llevaba ya la muchacha varios meses
en su casa sin menstruación y esa primera vez disipaba sus inquietudes.
La explicación tranquilizó a Kilia, pero dejándole
una vivencia inolvidable, entre religiosa y maligna; un hecho más
de los que mostraban el poderío de la vida sobre los cuerpos, de
la luna sobre la sangre: la mujer también con pleamares.”
Una primera idea clave para una comunicación saludable
es la necesidad de acompañar este cambio con referentes válidos.
En fin, aun queda mucho por hacer en esto de la educación sexual,
pero es fundamental que el entorno familiar sea consciente de su propia
capacidad de transformación social. Por eso, aquí animo
a madres y padres a hablar sin tapujos de sus propias vivencias y resignificar
el ciclo menstrual ya que es un proceso necesario para nuestro cuerpo
humano, tan natural como, por ejemplo, la digestión.
Pero… ¿Cuando es mejor comenzar a hablar
de todo esto con nuestras hijas?
Lo ideal es hacerlo desde que nacen hasta antes de los 10 años
de edad, ya que a partir de entonces puede resultar más difícil
deconstruir muchos aprendizajes ya cargados de montones de estereotipos
sexistas. Así, desde la más tierna infancia, las niñas
y los niños pueden entender algunas ideas sobre el funcionamiento,
o empezar a poner nombres, o comprender los ciclos de la naturaleza con
una mirada limpia de prejuicios y sin sesgos heteropatriarcales…
y aquí, va a ser crucial mostrar este proceso en casa como lo que
es, algo sano y positivo de nuestras vidas.
Y… ¿cómo podemos hablar de ciclo
menstrual con nuestras hijas e hijos?
Aquí veremos algunas claves que pueden ser útiles para comunicarnos
mejor:
- Lo primero de todo es que las madres mejoren la relación con
el cuerpo que, si bien, es mejor que se haga cuanto antes, también
es verdad que nunca es tarde para hacerlo.
Esto constituye una herramienta muy poderosa no solo para el propio bienestar
físico y psicológico de la madre, sino también para
poder ofrecer una educación para la salud sexual y afectiva adecuada
y coherente con nosotras mismas. El famoso dicho de “predicar con
el ejemplo” aquí se hace necesario. - También es importante
referirnos a este proceso de forma correcta y clara: ciclo Menstrual y
ciclo ovulatorio. Así como resignificar la palabra menstruación:
Sangre de vida que acertadamente redefine la psicóloga Anna Salvia
Ribera.
- Otra pieza básica es, ser coherentes con el lenguaje no verbal,
es decir, comportarse sin ocultar la menstruación. Así,
por ejemplo, cuando la mamá está menstruando, compartir
este momento se convierte en una oportunidad de aprendizaje.
- También, es una gran idea celebrar el hito de la primera menstruación
con la familia y con las amistades. Un bello ritual para reconciliar a
las personas con la ciclicidad y con este hecho biológico.
-En definitiva, se trata de acompañar este cambio tan especial
para gozar desde el principio del potencial de este precioso y único
cuerpo que tenemos.
- Por último, también existen algunos recursos interesantes
que pueden ayudar a facilitar este aprendizaje en las niñas. Citaré
aquí dos de los que más me gustan: el cuento didáctico
“El tesoro de Lilith” de Carla Trepat y Anna Salvia Ribera,
recomendado de 0 a 12 años y el documental Monthlies: La Luna en
Ti para Adolescentes.
Para terminar, comentaré aquí algunos de
los beneficios de esta comunicación saludable con nuestras hijas:
- Ayuda a construir una relación sana con nuestro cuerpo desde
muy temprana edad,
- Mejora la comunicación afectiva en la familia,
- Ayuda a gestionar la fertilidad de forma segura, responsable y consciente,
- Contribuye a cuidar la salud del cuerpo y mente, logrando estar más
conectadas con las necesidades,
- Facilita sentirse orgullosa de menstruar sin que esto sea un impedimento
en su vida,
- Favorece entender una sexualidad no fragmentada, sino como parte de
un todo hermoso.
Pero hay muchos más… y os animo a descubrirlos!!
Y… con esto terminamos este capítulo de
la sección. Espero que os haya gustado y no dudéis en consultarme
lo que necesitéis… Recordaros que me encontrareis cíclicamente
una vez al mes en este programa, también en redes sociales y en
mi página web:
www.beatrizcobopsicologamalaga.com
y también en la web del proyecto
www.ciclicamente.es
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